La Ley de Protección Intelectual y la economía de la atención

En ciertos sectores de este país cada vez que se les nombra internet ellos responden: “¡piratería!”. La industria del cine y la música están en guerra con internet y no son capaces de ver la gran oportunidad que les puede suponer,  sólo son capaces de ver los riesgos y las amenazas. Lo peor de todo es que han ido convenciendo a los distintos gobiernos de turno para que se genere un marco regulatorio que favorezca su negocio tradicional frente a las oportunidades que les ofrece internet. Un ejemplo claro de esta regulación es ver como Netflix no está disponible en nuestro país.

Pues bien, ahora les ha tocado a los editores de noticias tradicionales, liderados por la Asociación de Editores de Diarios españoles (AEDE), hacer un poquito de lobby con nuestro querido ministro de cultura, que se ha puesto el traje de Quijote y se ha buscado nuevos molinos contra los que luchar. Y como parece que la culpa de todo lo que le pasa a la prensa de papel la tiene internet, y más concretamente los “agregadores” de noticias (con Google News a la cabeza), han sacado una nueva tasa, la tasa Google, para que se tenga que pagar por adjuntar los enlaces.

El objetivo es acabar con el “gratis total” de internet y cuando la ley se apruebe definitivamente, si uno de estos “agregadores” quiere usar fragmentos no significativos de contenidos informativos, de artículos de opinión o de entretenimiento  tendrán que pagar a los editores o a los titulares de los derechos sobre estos fragmentos. O lo que es lo mismo: si quieres copiar el link tienes que pagar. Lo peor de todo es que se trata de un derecho irrenunciable, es decir, si un diario o blogger decide que no quiere cobrar la tasa y así tener más difusión en estos agregadores, da igual, porque CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos), “la SGAE” de editores y escritores, se encarga de cobrarla por ellos y, eso sí, repartirla entre sus socios.

El gran problema de estos editores de diarios es que no entienden internet y qué pasa en la Red. Quieren recuperar la pérdida de lectores y de ingresos publicitarios en sus periódicos de papel mediante la citada tasa, identificado a estos “agregadores” como los “piratas” que les han robado.

Pero el “gratis total” no existe en este caso. Ahora mismo y sin darte cuenta estás pagando por estar aquí leyendo mi artículo. No se trata de un pago al uso, donde el usuario desembolsa una cantidad X de dinero. Sencillamente estás pagando con tu atención, y eso, querido lector, vale muchísimo. Otra cosa muy distinta es cómo monetizar esa atención. En una red tan saturada de información, conseguir la atención de los usuarios es fundamental, especialmente para cualquier medio de comunicación. La atención de los usuarios se ha convertido en una “commodity” más.

Estos medios tradicionales parecen desconocer el nuevo escenario que se ha creado, no son capaces de ver que las reglas del juego han cambiado y que su negocio no es el mismo que el de hace 25 años. Se empeñan en seguir con el mismo modelo de negocio y probablemente están en un error.

El gran problema de esta nueva ley es que genera un marco regulatorio que pone palos en las ruedas de los medios y empresas que sí se han adaptado al nuevo escenario, evitando que se puedan generar nuevos servicios y productos, frenando la innovación y el talento en el sector, con el único fin de preservar modelos extintos y sin futuro. 

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Neutralidad de la red

El mes pasado el Tribunal de Apelaciones de EE.UU. decidió que la FCC (Comisión Federal de las Comunicaciones) no podía imponer la Neutralidad de la Red a las operadoras. Esto supone un golpe casi mortal a los principios básicos del funcionamiento de Internet en Estados Unidos: la igualdad en el acceso a la Red para todos los usuarios (Servicio Universal).

Pero ¿qué es la Neutralidad de la red? Según la Wikipedia:

“la neutralidad de la Red es un principio propuesto para las redes de banda ancha de uso residencial (de las que Internet es el paradigma), y potencialmente aplicable a todas las redes de comunicación, que describe cuál debería ser el tratamiento del tráfico que circula a través de ellas.

Una red neutral es aquella que está libre de restricciones en las clases de equipamiento que pueden ser usadas y los modos de comunicación permitidos, que no restringe el contenido, sitios y plataformas, y donde la comunicación no está irrazonablemente degradada por otras comunicaciones.”

O lo que es lo mismo, dicho de manera menos técnica, Internet es la gran autopista de la información donde cada dato circula tranquilamente por su carril a una velocidad determinada sin que nada ni nadie le impida ir “a su ritmo” y llegar a su destino.

¿Pero a quién beneficia la “NO Neutralidad”? Evidentemente a las operadoras de acceso a internet, ya que ellas son las principales beneficiadas de esta medida tomada por la Corte de Apelación: desde el momento en que la Red deje de ser neutral serán las compañías las que controlen en tráfico en la Red, decidiendo ellas qué información o datos tienen preferencia. Desde hace mucho tiempo tanto las compañías de telecomunicaciones como otros lobbies, están presionando a los gobiernos para que acaben con la Neutralidad de la Red.

Esto generará un nuevo negocio para las operadoras, que nos ofrecerán un servicio básico para acceder a internet, pero si por ejemplo quieres tener acceso a las redes sociales, pagarás un extra por tener acceso a ellas; si quieres tener acceso a portales de comercio electrónico tipo Amazon, pagarás otro extra por ello; si eres un jugón y quieres jugar por Internet, otra vez pagarás por ello; y con el WhatsApp y los servicios de mensajería instantáneos más de lo mismo.

A partir de ahora se abren las puertas a tener un internet para ricos y otro para pobres: si puedes pagar tendrás derecho a acceder a los contenidos.

Lo que más nos debería preocupar a todos es la censura que puede provocar este hecho. La Red actual en la mayoría de los países es neutral y una Red neutral es una red libre. ¿Qué hubiera pasado con las primaveras árabes sin Twitter y otras Redes Sociales? ¿O con los últimos conflictos bélicos en Siria? ¿O con las movilizaciones sociales?….

Si permitimos que censuren Internet ¿qué nos queda?

Tecnología “wearable”: Los SmartWatch.

Como decíamos el otro día, en el último CES que se celebró en Las Vegas una de las estrellas del mismo fue la tecnología “wearable”, en español podría ser “tecnología llevable o vestible”, ya veremos finalmente cómo la llamamos. Todo esto comenzó con el desarrollo de las gafas de Google (Google Glass), y quizás un poco antes con el diseño y desarrollo de los primeros SmartWatch, siendo el último exponente de esta tecnología las lentillas de Google para los diabéticos.

Hasta ahora, quizás lo más conocido son las Google Glass, que a pesar de no estar aún disponibles en el mercado están generando mucha expectación y los pocos afortunados que han tenido la oportunidad de probarlas cuentan maravillas sobre ellas. Por desgracia el gran público tendrá que esperar y ahorrar mucho para conseguir las suyas. Pero el gran exponente de esta nueva tecnología son los SmartWatch y desde hace algún tiempo hay varios modelos disponibles en el mercado, la mayoría de ellos para los bolsillos más exigentes. Como era de esperar las grandes compañías de smartphones tienen uno y hasta Nike tiene el suyo muy orientado al monitoreo del ejercicio físico. La gran excepción es Apple, que próximamente sacará su nueva creación, lo que está generando tal expectativa que en la red circulan hasta posibles diseños. El lanzamiento del “IWatch” (nombre dado por la comunidad internauta) se espera sea el pistoletazo de salida al consumo de masas de esta tecnología.

Pero quien hasta ahora se ha llevado la palma ha sido una pequeña empresa que sacó hace algún tiempo un SmartWatch optando para la financiación del proyecto por el crowdfundig en una de las plataformas más potentes de la red, Kickstarter. Hasta hoy es el considerado mejor SmartWatch del mercado: Pebble.

smartwatch

Estos relojes inteligentes no son más que una extensión del smartphone a nuestra muñeca, y su utilidad está en entredicho. Samsung presenta el suyo como el gadget definitivo para ligar (como muestra el desafortunado anuncio http://youtu.be/T8nJKWJTsUg). Pero quizás sea gracias a las nuevas pantallas curvas (LG acaba de sacar el primer móvil de pantalla curva) y la aplicación de nuevos materiales cuando podamos ver auténticos SmartWatch capaces de sustituir a nuestro smartphone o ser un complemento útil del mismo.

Aunque estamos ante un sector incipiente se estima que la tecnología wearable, según un estudio de la consultora IMS Research, generará en los próximos tres años unos 6.000 millones de dólares, lo que nos permite entrever su gran potencial. Lo veremos próximamente…