¿Quién necesita una editorial?

Recientemente Teleprensa ha sacado un nuevo servicio para la edición y publicación de libros en papel a unos precios muy competitivos. Ya solo tienes que ponerte a escribir y autopublicarte. Quizás el problema venga después para dar a conocer tu obra, pero en eso también te ayudan en este medio ofreciéndote hasta un book tráiler. Y si necesitas financiación para todo esto puedes usar el crowdfunding.

Pero además si quieres publicar tu libro en formato digital, un ebook, puedes hacerlo directamente en Amazon y ponerlo a la venta directamente allí. Incluso algunos autores han puesto a la venta sus libros digitales sin ninguna protección antipiratería y aún así han vendido muchos libros.

Y me ha surgido la duda, ¿para que sirven las grandes editoriales hoy día? En esta ocasión hablo con una cierta ignorancia sobre el sector, pero me voy a aventurar a dar mi opinión. Desde la revolución digital y la aparición de medios como Amazon con las posibilidades que ofrece, cualquiera que quiera publicar no tiene ninguna excusa para no hacerlo. Otra cosa es que esos libros los lea alguien y sean capaces de generar ingresos para su autor, pero incluso para eso hay medios para intentarlo: mediante las redes sociales.

Desde la llegada de la revolución digital, la cadena de valor de muchos negocios ha cambiado radicalmente, especialmente en los sectores del ocio y el entretenimiento. Y creo que ya lo he comentado en entradas anteriores, muchos de los sectores que se han visto afectados por la revolución digital han visto una gran amenaza en ella en vez de ver una gran oportunidad y han dedicado ingentes esfuerzos a evitar que sus productos se difundan por la red de forma ilegal en vez de dedicarse a buscar la manera de difundirlos ellos mismos generando un modelo de negocio basado en la red (como está haciendo Netflix que no está en España por cuestiones legales, es para pensárselo). La piratería no se combate con prohibiciones, se combate con una oferta reglada, que satisfaga al consumidor, mediante precios asequibles, tarifas planas, publicidad o lo que sea.

Ahora es Hachette la que está en guerra contra Amazon por el lanzamiento de una tarifa plana mensual que da acceso a los usuarios, por ahora de EEUU, a sus más de 600.000 libros electrónicos, y eso  no ha gustado nada a esta editorial francesa. Y como siempre lo nuevo se enfrenta a lo viejo, parece que estos de Hachette quieren seguir haciendo negocios como lo hacían en el siglo XIX cuando se fundó.

Estas guerras y batallas judiciales no hacen más que refrendar que los tiempos están cambiando muy rápido y que hay muchos sectores que no están siendo capaces de adaptarse a estos nuevos tiempos en los que vivimos, e intentan sobrevivir mediante demandas judiciales, haciendo lobby para que se legisle a su favor y poco más, acciones que igual les dan algo de respiro y vidilla a corto plazo pero que lo único que hacen es alargar su agonía. Ya va siendo hora de que estos sectores jubilen a sus cúpulas directivas que han demostrado que viven en otro siglo.

COMPARTE TUS IDEAS: GANARAS MÁS

Estamos acostumbrados a ver noticias sobre batallas legales entre compañías derivadas de las acusaciones sobre la vulneración de patentes, el uso de las mismas sin licencias, etc… Dentro de estas batallas tenemos una que se ha convertido en una guerra y aunque parece que ahora han firmado la paz, seguro que estallará el conflicto próximamente. Evidentemente, hablamos Apple y Samsung.

La lucha por la defensa de patentes y la propiedad industrial e intelectual es lo más normal y habitual en todos los sectores- Todos queremos proteger nuestras ideas hasta la última consecuencia. Pero lo que no es habitual y más especialmente en los sectores tecnológicos es lo que ha hecho recientemente Tesla Motors con un gran paquete de sus patentes: liberarlas para que cualquiera pueda usarlas, incluso (o especialmente) su competencia.

Para quien no conozca Tesla Motors, se trata de una compañía americana de coches eléctricos, probablemente el líder mundial tecnológico a día de hoy en este sector, y cuando hablamos de coches eléctricos no hablamos de esos cochecillos pequeños monoplaza o biplaza que algunas compañías ofrecen, ni hablamos tampoco de coches híbridos. Ellos ofrecen berlinas eléctricas, coches grandes y con autonomía nada envidiable a la de cualquier berlina convencional.

Como decíamos, esta compañía ha liberado un paquete grande de patentes para que cualquiera que quiera fabricar un coche eléctrico, pueda usar, sin pagar licencias, sus avances tecnológicos. Alguno pensará que están locos, puede ser, pero yo veo más una genialidad y un golpe de efecto. Con esta acción buscan potenciar el mercado de coches eléctricos que a día de hoy es insignificante dentro del sector automovilístico a nivel mundial, supone menos del 5% de las ventas y de ese 5% cerca del 90% son coches híbridos. Son líderes, sí, pero de un mercado insignificante, no llegan ni a cabeza de ratón.

Si gracias a su acción consiguen que otros fabricantes se atrevan a lanzar más modelos eléctricos, mejorando así la oferta en el sector con la esperanza que el porcentaje de coches eléctricos tenga cada vez más peso en el sector automovilístico, habrán conseguido su objetivo o el que se intuye bajo esa medida. Si se venden más coches eléctricos, ellos venden más y si venden más ganan más y eso es de lo que se trata ¿no? Pero además se han guardado un As en la manga, porque dentro del paquete de patentes que han liberado no están sus patentes sobre baterías. Serán locos pero no son tontos, ellos al final venderán más coches y también más baterías para los coches, tanto para los suyos como para los de otras marcas.

Los de Tesla han entendido que las patentes están muy bien y son muy útiles, pero si no vendes nada o muy poco, son inservibles. Y no pasa nada por compartir tus ideas, aunque sea con la competencia, lo importante es saber qué hacer con ellas y cómo sacarle rendimiento, que es lo verdaderamente difícil.

Esto que han hecho en el sector automovilístico es aplicable a cualquier otro sector. Ayudar a desarrollar tu sector bien sea liberando patentes o compartiendo ideas para que otros las usen o las mejoren, al final es siempre más rentable que luchar por conseguir un mejor porcentaje de la cuota de mercado tal y como está. Como se suele decir es más el 1% de un millón que el 10% de diez mil. Pasamos de “me quedo tuerto con tal de verte ciego”, a “todos ganamos (y yo un poquito más)”. Win to win to win to win….

No maten al mensajero

Hace ya unas semas que saltó el escándalo de Gowex y ha corrido mucha tinta al respecto, y más que correrá, seguro. Unos han querido ver en este escándalo otra burbuja tecnológica que estalla, otros un fracaso del MAB (mercado alternativo bursátil), muchos un error garrafal y/o complicidad de los auditores en todo lo ocurrido, y demasiados le han echado la culpa a Gotham City Research.

Gowex nació hace algunos años con la idea de ofrecer servicios wifi gratuitos en kioscos de prensa, paradas de autobús, en los propios autobuses urbanos, etc., en un momento donde las conexiones móviles de internet no estaban muy generalizadas, eran muy caras y escasas (en MB). En ese momento si necesitabas revisar tu correo electrónico, revisar la prensa o simplemente navegar tenías que buscar una wifi abierta para conectar tu portátil o bien que te dejaran la clave wifi de la cafetería de turno, si tenían. Eran otros tiempos y las necesidades de conexión eran distintas. Pero desde que se popularizó el uso de los Smartphone, la aparición de las tabletas y la generalización de las conexiones de internet móvil, era evidente que su negocio original perdía parte del sentido. Tenían que reinventarse o morir.

Evidentemente, no se trata de un fracaso de las nuevas tecnologías en España ni, como decíamos, un estallido de una nueva burbuja. Lo último que necesita este sector es un escándalo de este tipo que provoque la fuga de inversores y de emprendedores por situaciones provocadas por cuestiones ajenas al sector.

Tampoco se trata de un fracaso del MAB como se ha querido vender desde algunos sectores reacios a este nuevo mercado bursátil. Lo que sí es, es un rotundo fracaso de los mecanismos de control que se establecen y sobre todo del controlador. Desde hacía tiempo muchas compañías que cotizaban en este mercado estaban reclamando al gobierno una ley que les permitiera pasar de este mercado alternativo al mercado continuo, donde los controles son más estrictos y son responsabilidad de la CMNV, pero el Gobierno se la negó hace unos meses, y ahora están pagando justos por pecadores, pronosticando, quién sabe si su fin.

Se ve claro que es un error de los auditores que han firmado las cuentas de esta compañía sin mirar nada y peor aún sin auditarlas, o sea, sin hacer su trabajo, cosa frecuentemente normal, por desgracia. Si los auditores hubieran hecho lo mismo que Gotham, estudiar las cuentas en profundidad, igual no se habría llegado a este punto y todo esto se habría evitado.

Así que queda claro que ni “Batman” ni Gotham tienen culpa de nada de esto. De lo único de lo que pueden ser acusados es de sacar un informe demoledor sobre Gowex con la excusa de buscar su desplome en su cotización en la bolsa (MAB) y poder comprar barata, muy barata, una empresa con una valoración alta en ese momento. Puede que los que hacen estas acusaciones algo de razón tengan y que la idea de preparar un informe durante ocho meses sobre la empresa en cuestión y el análisis número a número, dato a dato, tuviera como fin comprar la empresa lo más barato posible… puede ser, pero gracias a su minuciosidad y estudio en detalle han sacado a luz una gran estafa. Simplemente han hecho el trabajo que otros no hicieron y deberían haber hecho.

Por desgracia estamos ante un nuevo caso de estafa en este país, otro más, pero en este caso se trata de un gran emprendedor premiado, hasta el presidente del gobierno le entregó un premio recientemente, lo que no ayuda mucho ni a la imagen de España ni a la del resto de emprendedores. Nuevamente el garbanzo negro estropea el cocido.

GOOGLE BANK

Llevamos un tiempo escuchando susurros y rumores por la red que dicen que Google, Apple y otras compañías tecnológicas y de Internet pueden estar pensando en entrar en el negocio financiero. Algunos gurús hablan incluso de que en 5 años Apple y Google podrían liderar el negocio bancario y financiero. ¿Quién sabe? Igual estamos a las puertas de una nueva revolución.

Pero vamos por partes, desde la caída de Lehman Brothers y el inicio de la crisis, el sector financiero está cada vez peor considerado por parte de los clientes. La insatisfacción es cada día más grande, y vemos a diario cómo los bancos comenten atropellos cada vez mayores, especialmente en nuestro país donde bancos y cajas nacionalizados y rescatados con nuestros impuestos son capaces de dejar en la calle a ancianas y bebés sin ningún problema o autoconcederse aumentos de sueldos en los consejos de administración que llegan a ser bochornosos. La digitalización bancaria es muy pobre en la mayoría de los casos y salvo excepciones va muy por detrás de las necesidades de los usuarios en Internet. Por estos motivos y muchos otros (todos tenemos alguna mala experiencia con un banco) hacen que nadie que sea fan de un banco como sí los hay de compañías como Apple.

Si además a esta situación añadimos que durante el año 2013 se financiaron 5.000 millones de euros entre particulares mediante crowdfunding, según publicó el Instituto de Estudios Bursatiles (IEB), que las transacciones no bancarias, como las que se desarrollan en la plataforma de pagos PayPal, han pasado de una cuota de mercado del 0,5% en 2009 al 8% en 2013, la popularización cada vez mayor de “Bitcoin” y otras modas virtuales, y la aparición de nuevas plataformas para la obtención de financiación para proyectos y empresas mediante préstamos entre usuarios como “Lendingclub, tenemos un ecosistema donde es posible realizar tu actividad tanto particular como profesional al margen del actual sistema financiero.

Juntando la mencionada mala imagen a nivel global de los bancos,  su mala gestión del negocio online, con la aparición de modelos de negocio basados en la no utilización de bancos, tenemos el caldo de cultivo perfecto para que grandes empresas como Google, Apple, Amazon o PayPal entren en el sector financiero dando un vuelco a la banca tradicional y quizás sean capaces de liderar el sector financiero en los próximos años. Está claro que el lobby bancario se opondrá de manera firme e intentara que se les nieguen las licencias para operar como entidades financieras, como ya lo hicieron con “Lendingblub”, al que obligaron a convertirse en un banco. Pero en esta ocasión estamos frente a gigantes que pueden dar una gran sorpresa y no sería descabellado ver como Google compra un gran banco, capacidad económica tiene de sobra para hacerlo. El primer paso ya lo están dando, veremos qué nos depara el futuro.

El CONSUMO COLABORATIVO Y LAS TECNOLOGÍAS DISRUPTIVAS

Llevamos varias semanas escuchando hablar mucho sobre “Uber” y “Bla Bla Car”, incluso hemos leído y escuchado que la Comisión Europea ha rechazado prohibir estos servicios y ha indicado que tienen que ser los propios países quienes regulen en este aspecto. Como siempre ha pasado en la historia, la aparición de tecnologías disruptivas causa un gran revuelo en los sectores tradicionales, generando mucho temor y recelo. Pero nada más lejos de la realidad.

En esta ocasión se han juntado el uso de las nuevas tecnologías y el consumo colaborativo, potenciándolo y llevándolo a un nuevo escenario muy interesante. Pero vamos por partes: compartir coche entre particulares como proponen “Bla Bla Car” y “Uber”, es algo que hemos hecho siempre aunque de forma casual. Ha sido el desarrollo de las redes sociales lo que ha llevado a un nivel superior a este uso compartido de coches y ha provocado una auténtica revolución dentro de sector del transporte de personas por carretera, poniéndolo patas arriba. Pero ¿cómo es posible que “Bla Bla Car” pueda competir con las compañías de líneas regulares de pasajeros sin tener un solo autocar? O ¿cómo “Uber” puede provocar tanto pánico en el sector del taxi de Barcelona y/o Madrid con sólo el anuncio de su comienzo de actividad en dichas ciudades? Ese es simplemente el efecto que provocan las tecnologías disruptivas. Los sectores tradicionales no son capaces de adaptarse al nuevo paradigma que proporcionan estas tecnologías disruptivas que vienen a revolucionar todo.

“Bla Bla Car” está haciendo que las compañías de líneas regulares de pasajeros, los autobuses de ruta, vean reducido su número de pasajeros de forma drástica y les toca ahora ponerse a competir con usuarios que ponen su coche a disposición de otros usuarios para hacer un viaje compartiendo gastos, lo que supone un gran reto para estas compañías.

Pero el caso de “Uber”, que acaba de desembarcar en Barcelona, va aún más lejos: ofrece un servicio donde el usuario sabe cuánto le va a costar el trayecto; lo va a poder pagar con el Smartphone sin necesidad de llevar dinero encima; podrá elegir al conductor en función de su bio o las calificaciones de otros usuarios; elegir el tipo de vehículo que necesitas (si vas a una reunión de trabajo igual te interesa ir en un tipo de coche determinado); y todo eso desde una app en nuestro Smartphone. Cosas simples y que nos parecen normales en otros sectores, pero que precisamente en el sector del taxi no son muy frecuentes, especialmente saber el precio del trayecto.

La respuesta de los taxistas ha sido la normal en estos sectores tradicionales, poner el grito en el cielo al ver peligrar su sector prácticamente invariable en los últimos años, e intentar que el gobierno de turno ilegalice la nueva competencia. Pero lo que no hemos visto es hacer una reflexión profunda en el sector y nadie se ha preguntado por qué han aparecido estos nuevos servicios, que lo único que han hecho es dar respuesta a las necesidades de los usuarios que se han obviado en estos años. La solución, desde mi punto de vista, no está en prohibir “Uber” o “Bla Bla Car”, está en adaptarse a las nuevas tecnologías y reinventarse. ¿Habrá pensado algún taxista de Barcelona en registrarse en Uber? Quizás no sea la solución, pero igual es un primer paso mejor que prohibir y legislar en contra de la innovación una vez más.

Si nada más empezar la tormenta hay ya muchas reacciones adversas, ¿qué sucederá cuando llegue el todopoderoso Google con su coche autónomo?