CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

El día que el gobierno anunció la Ley de Propiedad Intelectual con la irrenunciable “tasa Google” (como ya dijimos en este medio hace tiempo), alguien pasó una nota por debajo de la puerta del Palacio de la Moncloa que decía algo así:

“Google News morirá el próximo martes 16 de diciembre de 2014”

Pero en esta ocasión todos sabíamos quién había dejado la nota y quién sería el o los asesinos.

La decisión de Google de cerrar su servicio de noticias en España me parece la más acertada y la más coherente, y desde aquí pido un aplauso por ello, a pesar de que con esta medida España sea uno de los pocos países del mundo donde este servicio no funciona (o el único). El próximo 1 de enero de 2015 los españoles tendremos menos acceso a la información, estaremos peor informados y habremos perdido otro derecho más.

Lo que sorprende es la reacción de los otros dos actores involucrados en esta novela. Como bien decía el asesino de esta historia, el Ministro, esta ha sido una decisión empresarial… claro, como también lo son el pagar comisiones a concejales, contratar a trabajadores a media jornada cuando van a trabajar la jornada completa, y como era pagar a los Corleone por protección. Todas ellas son decisiones empresariales: la empresa decide buscando su beneficio y/o reduciendo riesgos. Efectivamente Google ha tomado una decisión empresarial, va a cerrar un servicio que ofrecía de forma gratuita y sin publicidad debido a que ahora ese servicio va a suponer un coste a la empresa, así que normal que lo cierre.

Pero más sorprendente es la reacción de los autores intelectuales del asesinato, los editores. Acusar a Google de coartar la libertad de información es una broma de mal gusto. Estamos donde estamos por culpa de un grupo de editores que no han sabido adaptarse a los nuevos tiempos que corren y han vendido su alma al diablo encarnado en el gobierno del PP, a cambio de contratos publicitarios, campañas institucionales y demás subvenciones, convirtiéndose en los mamporreros de las administraciones locales, autonómicas y nacionales, que mantienen su modelo de negocio obsoleto y en vías de extinción. Y como regalo a los buenos servicios, incluida la eliminación de un director de periódico díscolo, les han dado la famosa LPI.

Pero en esta ocasión ha sido un regalo envenenado y les va a salir el tiro por la culata. En cuanto cierre Google News, estos diarios verán caer su tráfico de forma significativa y sumado al boicot que se está generando en la red (yo ya tengo bloqueado en mi navegador todos estos medios, y este es el enlace para hacerlo http://goo.gl/GNZNAh), la hostia será de las buenas y quién sabe si en algunos casos será de K.O.

Las apuestas están abiertas, pero antes de que nos demos cuenta Google News volverá y lo hará sin pagar nada, como ya ha pasado en Alemania. Para ese entonces, nuevamente habrán introducido una nota por debajo de la puerta de Moncloa:

“la “tasa Google” morirá pronto”

Y la historia tendrá los mismos asesinos aunque la víctima será otra…

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