EMPRENDER EN UNA ISLA

Muchos no lo saben pero los almerienses vivimos en una isla, una isla en tierra firme. Almería está prácticamente aislada del resto del país lo que supone un gran hándicap a la hora de emprender. No soy el primero que lo dice pero tampoco seré el último, y por desgracia se seguirá diciendo por muchos años más.

Ya desde el siglo XIX llegar o salir de nuestra tierra era todo una odisea, pero que lo siga siendo en pleno siglo XXI es una locura y no nos engañemos la culpa es nuestra, de los almerienses, que no hemos sido capaces de luchar por nuestra tierra y defenderla, aceptando que un político tras otro, de todo tipo de condición y color, cuando llega a Madrid o Sevilla se olvida de defender a su tierra o se conforma con migajas y promesas con tal de medrar en su carrera política o simplemente mantener su estatus.

Afortunadamente con el desarrollo de las nuevas tecnologías de comunicación y el auge de internet, este aislamiento se ha reducido mucho y podemos estar conectados con el mundo de forma sencilla. Pero una vez que nos salimos del mundo online y pasamos al mundo offline la cosa cambia radicalmente. Podemos hacer una videoconferencia con cualquier parte del mundo, pero seguimos sin poder ir a ver a un posible cliente, proveedor o inversor que esté en Madrid, Barcelona o Sevilla por la mañana, mantener una reunión larga y volver a casa en el mismo día, salvo que nos gastemos una pequeña fortuna en unos billetes de avión. Al final es siempre lo mismo o te gastas un dineral en aviones o pasas horas interminables en coche o en tren, pasando más tiempo viajando que trabajando.

Muchos dirán que este aislamiento tiene su parte buena, ya que gracias a la dificultad en el acceso a nuestra provincia, zonas tan bellas como el Cabo de Gata están más protegidas y sufren menor presión turística que puede hacer que se conserven mejor (yo no me lo creo).

Pero incluso en sectores como la agricultura o el mármol, ¿cómo cambiaran los costes si en vez de tardar 10 horas en poner un camión en la frontera francesa se tardara la mitad gracias a, por ejemplo, un corredor ferroviario mediterráneo?

Este tipo de reflexiones me surgen siempre que paso unos días de trabajo en Madrid, y veo cómo pierdo oportunidades imposibles de alcanzar debido a la falta de infraestructuras acordes con los tiempos que corren. Además este aislamiento no es sólo en infraestructuras; las ayudas, subvenciones, planes de inversión… nunca llegan a nuestra provincia, salvo contadas excepciones. Ni siquiera hemos pillado dinero de los dichosos EREs (si se me permite hacer una gracia con esto, que no tiene ninguna).

Afortunadamente somos un pueblo emprendedor capaz de superar cualquier barrera y obstáculo, pero parece que con este tema somos muy conformistas y aceptamos este aislamiento sin rechistar y con la cabeza gacha. Pero no lo olvidemos, mientras tengamos estas infraestructuras tan deficitarias lo normal es que nuestros jóvenes con talento tengan que salir de la provincia para poder lanzar sus ideas y proyectos al no contar con todo lo necesario en su tierra.

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