CROWDFUNDING O CÓMO MORIR DE ÉXITO

Hace algún tiempo hablé en estas mismas páginas sobre una nueva tendencia que había surgido a la hora de financiar proyectos y empresas, el Crowdfunding. Ya entonces comenté que esta nueva vía para obtener financiación estaba cada vez más de moda, especialmente entre las Startups más tecnológicas.

A día de hoy sigue siendo una alternativa muy interesante para la obtención de financiación por parte de empresas que ven cerrado el crédito por las entidades financieras, pero de un tiempo a esta parte también se ha convertido en una herramienta más de marketing que una herramienta financiera. Hay muchos ejemplos, especialmente en proyectos tecnológicos, donde las pretensiones económicas que tienen para lanzar el producto en muchos casos llegan a ser cantidades ridículas, y esto se debe a que estos proyectos no buscan financiación, buscan difusión, notoriedad en la red y dar a conocer el proyecto.  Y qué mejor forma para estos fines  que una buena campaña en una plataforma de Crowdfunding, más aún si consigues superar con creces el importe de tu pretensión, lo que claramente llama mucho la atención. Como ejemplo, esta semana Pebble ha sacado un nuevo Smartwacth y en sólo dos horas tenían la financiación que pedían y ya llevan más de 10 millones de dólares recaudados cuando sólo necesitaban medio millón. Han batido todos los records de financiación y evidentemente la noticia está en todos los medios de comunicación.

Si nos ponemos puristas, estas acciones no dejan de ser una perversión de este modelo de captación de inversión que tan buen resultado está dando a muchos emprendedores y Startups, aunque no siempre es oro todo lo que reluce.

El Crowdfunding tiene un gran riesgo que no siempre es evaluado correctamente por los emprendedores. Para empezar, estas campañas tienen un coste: las plataformas de Crowdfunding cobran en torno al 4% de lo que recaudes, más los gastos de gestión de pagos tipo PayPal que es oscila entre 3-5%, más los gastos en el cambio de divisas, lo que puede suponer en torno a un 10% de lo que ingreses simplemente por lanzar la campaña. Estos costes son fáciles de tener en cuenta y de cuantificar, pero hay otros que son más difíciles de determinar y tener en consideración, y es ahí donde muchos se estrellan y tienen problemas, llegando al punto de llevar al fracaso el proyecto, especialmente cuando se trata de proyectos con una carga tecnológica e innovadora muy fuerte. Y para ejemplo, un botón:

En 2013 un emprendedor lanzó un mando para videoconsolas (Delta Six)que pretendía revolucionar el mundo de los FPS (juegos de disparos en primera persona). El proyecto fue un éxito, consiguieron casi $200.000, el doble de lo que pedían y tenían cerca de 1.000 backers o “patrocinadores”, de los cuales casi todos habían pagado por adquirir un mando. La campaña terminó en Junio de 2013 y tenían previsto entregar los mandos en diciembre de ese año. Pues bien, a día de hoy sólo una ínfima parte de los backers han recibido el suyo. ¿Qué ha pasado? Muy simple, esta campaña ha muerto de éxito. Tenían un proyecto muy innovador, con una carga tecnológica muy fuerte y una serie de condicionantes que seguro que no los tenían previstos  (¿Sabíais que hay que hacer una versión para daltónicos del mando? Ellos tampoco cuando lo lanzaron…) Desde el primer día les surgieron problemas técnicos, de costes, de logística, de control de calidad… y un largo etcétera de conceptos que no tuvieron en cuenta o se cuantificaron de forma errónea en el lanzamiento del proyecto. Con toda seguridad se planteó la campaña de Crowdfunding como una acción más de marketing y no como un medio financiero. Al final, el proyecto lo compró otra compañía, despidió al equipo que lo lanzó y lo culpa de todos los males para justificar sus acciones frente a los backers: se han saltado los términos y condiciones de Kickstarter y exigen a los backers el pago de los gastos de envío que estaban incluidos en la aportación que se hacía inicialmente. A pesar de las denuncias de los usuarios, a día de hoy Kickstarter se ha lavado las manos en este asunto. Al final lo que parecía un gran producto, con un interesante futuro parece más cerca del fracaso que del éxito que auguró la campaña de financiación. Y casos como este hay muchos, donde el éxito de la campaña supone el fracaso para los emprendedores.

Una recomendación para lanzar un proyecto de Crowdfunding es pedir entre un 120-130% de lo que necesitas para evitarte sorpresas y buscarte un buen equipo gestor que te ayude… o puedes correr el riesgo de morir de éxito.

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