Cervezas artesanas: beber para emprender.

El otro día leí un artículo de la EOI (Escuela de Organización Industrial) sobre el emprendimiento y las cervezas artesanas que se hacía eco de cómo estas cervezas han sido un buen refugio para emprendedores que en estos tiempos de crisis han visto en este sector, cada vez más en auge, la salida profesional que el mercado les negaba, con el aliciente de poder quedarse en su pueblo o ciudad. Pero lo quizás más interesante del artículo es la previsión de crecimiento para este sector en los próximos años: del 30%, ¡no está nada mal!

La fabricación casera de cervezas no es algo nuevo, siempre se ha hecho de forma más o menos casera y hasta ahora era una cosa más cercana a la anécdota que a la realidad empresarial. Pero ha sido en los últimos años cuando ha dado el gran salto y se ha convertido en todo un sector nuevo donde emprender. Solo en Almería creo que hay más de 8 marcas…

Este gran salto tiene mucho que ver con la importancia que está tomando cada vez más la cerveza a nivel gastronómico. Hasta hace bien poco la cerveza quedaba siempre fuera del “mundo gourmet”. Era esa bebida ideal para el verano, fresquita, que nunca falta en nuestras neveras cuando vamos a pasar el día en la playa, cuando vamos de picnic, para ver el futbol con los amigos y para salir de tapas. Pero a nadie se le ocurría que una cerveza pudiera ser el acompañante perfecto a un buen pescado o una buena carne, sustituyendo al vino, y es que el maridaje de la cerveza y la alta cocina parecía un sacrilegio. Afortunadamente algo ha cambiado en la forma de ver las cervezas y ahora no hay gran cocinero con estrella Michelín que no tenga “su propia” cerveza artesana, la incluya en sus menús de degustación para maridar algunos de sus platos o, como mínimo, tenga una carta de cervezas artesanas. Y es que por fin la cerveza tiene la categoría que se merece.

Y con muy buen criterio todas estas cervezas artesanas se intentan posicionar dentro del sector Premium (gastronómico), alejándose lo más posible de las cervezas típicas que venden las grandes marcas. Al no poder salir al mercado a competir en precio, una cerveza artesana no se puede parecer en nada a una cerveza de lata que vende cualquier supermercado por unos céntimos, ni por precio ni mucho menos por calidad y sabor.

Pero este posicionamiento es casi más una obligación que una elección: al ir a producciones de “garaje”, los costes hacen que sea muy difícil vender un tercio por menos de 1€ y ahí es donde empiezan los problemas de estas cervezas. Tienen que dar un producto que de verdad valga 1,5 o hasta 3€ el tercio y que el cliente lo perciba. ¿Cuántas de ellas merecen la pena? Yo soy un enamorado de estas cervezas, pruebo todas las que caen en mis manos y allá donde voy intento probar las cervezas artesanas locales, y por desgracia muy pocas son las que pasan la prueba de la verdad.

No dudo que el sector tenga la gran expectativa de crecimiento que he comentado al principio, pero la gran oportunidad del mismo será cubrir los huecos de las marcas que vayan desapareciendo a medida que el mercado madure y el consumidor sea más exigente y elija las mejores.

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