LA IMPRESIÓN QUE LO CAMBIA TODO

Hace algún tiempo leí una noticia que recogía las peripecias de un chico que llevó su coche al taller para reparar el techo solar. El problema que tenía en el techo solar era simplemente la rotura de una pequeña pieza de plástico que formaba parte del engranaje que abría y cerraba el techo. Su sorpresa fue mayúscula cuando le explicaron cuál era el problema y que la reparación ascendía a $300. Esto no sorprende a nadie, cuando se nos rompe una pequeña pieza de un electrodoméstico o en el coche, la sustitución de la pieza supone un capital que en ocasiones hace que desechemos estos aparatos que son perfectamente funcionales una vez sustituida la pieza. Pero este chico no se resignó a pagar los $300 ni a dejar de disfrutar del techo solar, así que se puso bucear por la red hasta que consiguió los planos de la pieza que estaba rota. Una vez que tenía los planos no tuvo más que localizar una impresora 3D e imprimir la pieza, con un coste total de la reparación de su techo de $24.

Este ejemplo no es más que uno más de los miles que muestran la explosión de esta tecnología que viene a cambiarlo todo: la impresión 3D.

Hasta hace unos días la impresión 3D estaba sólo en manos de unos pocos afortunados que podían permitirse el lujo de comprar una impresora 3D: grandes compañías, algunas universidades y algún que otro centro de I+D+I. Pero en los últimos años con la irrupción de impresoras de código abierto y el crowdfunding, se ha conseguido “democratizar” esta tecnología en un abrir y cerrar de ojos. Hoy día se puede conseguir una impresora 3D por menos de 500€, con unos costes de impresión muy competitivos (un “recambio” de 1kg cuesta unos 17€).

La gran revolución que nos trae esta tecnología reside en la capacidad que tenemos ahora de desarrollar prototipos de productos de forma rápida y barata. Y no estamos hablando de simples piezas o figuritas, la evolución en los últimos años de esta tecnología tanto en modelos de impresión como en el uso de materiales, nos permite fabricar prototipos cada vez más complejos. Desafortunadamente siempre nos ponen el ejemplo, muy utilizado para denostar esta tecnología, de la cada vez más popular impresión de armas de fuego, pero yo soy más de poner el ejemplo de Tony Stark (Robert Downey Jr) regalándole una prótesis de Iron Man (un brazo biónico) a un niño (ver video) realizada con impresión 3D.

Diseñar el producto, dibujar los planos de fabricación, mandarlos a un fabricante para que te haga el primer prototipo, que entre en su cadena de producción, lo fabrique según tus especificaciones y te lo mande, suponía hasta hace no mucho meses de trabajo y costes muy elevados, miles de euros. Así que gracias a la impresión 3D esto se resuelve en cuestión de horas y por muy pocos euros una vez que tienes los planos de fabricación, lo que permite a las empresas poder presentar a sus clientes prototipos funcionales de producto de forma rápida y barata.

La impresión 3D no se queda en la simple impresión de piezas de plástico, podemos imprimir piezas metálicas o imprimir hasta una hamburguesa de carne de verdad. Imprimir nuestras propias figuritas, piezas de decoración, repuestos para electrodomésticos y casi cualquier cosa que nos imaginemos… Algunos aventureros (el rapero Will.I.am, que se ha metido a inversor en tecnología) dicen que en esta generación veremos impresión de órganos humanos funcionales… Sin llegar a estos extremos, la impresión 3D está empezando a revolucionar toda la industria, cambiando nuestra forma de trabajar, reduciendo costes y tiempo. El futuro se está imprimiendo…

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