Tecnología bajo la piel

El mundo de la tecnología avanza a una velocidad cada vez mayor y como muestra de ello tenemos un buen ejemplo en la tecnología “wearable” de la que se está empezando a hablar, que poco a poco se va abriendo hueco en nuestras vidas y que ya casi se está quedando obsoleta cuando aún no hemos descubierto todo el potencial que puede ofrecernos, y que nos ofrecerá. Antes de ser una “tecnóloga madura” (aunque sería objeto de discusión cuándo una tecnología llega a su madurez) ya está evolucionando.

Desde hace algún tiempo, aunque de manera muy tímida, están apareciendo noticias sobre tecnología “injertable” o implantes tecnológicos. En estos momentos el principal uso y vía de desarrollo está en la medicina, donde gracias a estos implantes se están consiguiendo grandes avances en el tratamiento de ciertas enfermedades como la diabetes o en trastornos mentales que requieren medicación. Con esta nueva vuelta de tuerca de la tecnología wearable podemos introducir un implante en bajo nuestra piel, en nuestros músculos o incluso en nuestro cerebro, que nos permite estar monitorizados constantemente y que es capaz de suministrar de forma más eficiente insulina a un diabético justo en el momento que la necesita y con la dosificación exacta, mejorando la calidad de vida de los pacientes.

A día de hoy, podíamos tener un monitoreo a tiempo de real de algunos parámetros: tiempo de actividad diaria, nuestro pulso, el sueño, la distancia recorrida en un día, el número de pasos… pero ahora se nos abre un nuevo campo que casi permitirá tener un monitoreo de parámetros tan importantes como la presión arterial, el colesterol… que nos harán ganar en calidad de vida y prevenir muchas enfermedades.

Pero la tecnología wearable no solo se está centrando en el campo médico, ya hay compañías trabajando en implantes NFC (Near Field Communication o comunicación de campo cercano) para el control de dispositivos, desde abrir la puerta de tu casa, o fichar en la oficina, a pagar en un comercio. Esta tecnología ofrece un grandísimo abanico de posibilidades.

Evidentemente todo ello tiene unas implicaciones sobre nuestra privacidad que van más allá de conocer dónde estamos en cada momento o qué páginas visitamos y compras hacemos, pero no volveremos a olvidarnos las llaves de casa….

Tendremos que ver cómo evoluciona esta tecnología y si finalmente nos convertimos en hombres y mujeres biónicos o directamente en Ciborgs.

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DOBLE RASERO

Esta semana hemos tenido el estreno de las nuevas corporaciones municipales y la semana ha empezado calentita. Ya todos sabemos que la bomba explotó con unos tweets del pasado donde el que iba para concejal de cultura del Ayuntamiento de Madrid, Guillermo Zapata, hacía unos chistes de muy mal gusto; es lo que tiene el humor negro, que no siempre cae bien y más aún si lo sacas del contexto en el que lo escribes o lo usas.

Pero esta historia ha servido a la caverna mediática para hacer leña y buscar su primera víctima dentro de las filas de los nuevos partidos emergentes. Tanto es así que mi timeline de Facebook y Twitter se ha llenado de posts y tweets escandalizados y pidiendo a gritos la cabeza de este señor en bandeja de plata. Esta situación ha llegado a ser un poco esperpéntica, alguien ha estado horas buceando en los tweets de todos los candidatos de estas formaciones para encontrar “mierda” que tirarles, y han tenido mucha suerte encontrando algunas perlas muy interesantes con las que atacarles, especialmente si en vez de sacar la conversación entera sólo sacamos las partes que más nos interesan.

Para hacer la cosa aún más curiosa, esto pasa justo cuando la Unión Europea aprueba la ley sobre el “derecho al olvido” en internet. Aquellos que promueven una ley para que nuestro pasado se quede allí lejos, o incluso desaparezca, son los mismos que utilizan ese pasado para atacar a sus enemigos y que nunca se olvide. Paradójico cuanto menos.

Puede ser que lo más adecuado haya sido que Guillermo Zapata dimitiera como concejal de cultura, es posible, aunque yo personalmente cada día creo que no es para tanto y se ha magnificado mucho todo esto por ser miembro de una formación nueva que propone cosas distintas a la ciudadanía, y entre esas cosas está limpiar la clase política de impresentables. Por ahí le han atacado, pero ha sido más una caza de brujas que un intento de eliminar a los políticos poco honrados y de dudosa honorabilidad de nuestras instituciones. Ya puestos, sería muy oportuno hacer este mismo ejercicio de revisar los tweets, declaraciones y artículos de todos y cada uno de los políticos de este país desde que tienen uso de razón y red social y aplicarles el mismo rasero que a Guillermo Zapata. Porque efectivamente él presentó su dimisión como concejal de cultura, aunque seguirá como concejal de distrito, y desde aquí aplaudo su decisión: ha asumido la responsabilidad política por cosas que dijo hace mucho tiempo, aun cuando ni se había planteado entrar en la vida pública.

Este chico ha puesto el listón muy alto al resto de políticos de este país. ¿Cundirá el ejemplo y habrá sido el primero de muchos que asume responsabilidades políticas por sus palabras o actos?

DEFENDER LO DE TODOS

Acabamos de pasar un proceso democrático en nuestro país que ha hecho temblar los cimientos de más de una casa y ha dejado un panorama muy interesante tanto en Ayuntamientos como en las Comunidades Autónomas donde se ha votado. Han entrado nuevos partidos, y los viejos han perdido mucha cuota de poder.

Las cosas han empezado a cambiar a nivel político en España. Hasta ahora, nos han vendido la moto de que la gestión privada de los servicios públicos era mucho más eficiente que una gestión pública, y bajo esta excusa se han privatizado siempre estos servicios a costa del ciudadano. Pero algo ha cambiado en la ciudadanía española que no termina de creerse ese discurso de la gestión privada y está empezando a exigir un cambio vía votos, porque una gestión publica puede ser tan eficiente o más que una gestión privada, sólo depende de la voluntad pública que la gestiona.

No se trata de reivindicaciones populistas ni chavistas como pretenden hacernos ver, se trata de reivindicaciones muy serias con fuertes argumentos económicos que demuestran que la gestión pública puede ser tan eficiente, incluso mejor que la gestión privada, y para los más escépticos vamos a ver un ejemplo muy interesante: la remunicipalización del agua en Paris. Hace unos años París decidió que no se podía dejar en manos de empresas privadas la gestión de un bien tan básico y tan fundamental como el agua a una empresa privada, y remunicipalizó el servicio en 2010, que estaba en manos de Veolia y Suez hasta ese momento. Además de París, Hamilton en Canadá, Buenos Aires, y recientemente Berlín han optado por remunicipalizar este servicio. En muchos casos la remunicipalización de los servicios de agua se ha debido a un fracaso de la gestión privada, pero el caso de Paris es distinto, se decidió remunicipalizar el servicio al entender que las empresas gestoras estaban anteponiendo sus beneficios a corto plazo a la sostenibilidad del servicio a largo plazo, considerando el agua como un bien con el que comerciar y a los ciudadanos como meros clientes, olvidando que ofrecen un servicio público.

Un dato muy significativo es que en casi todos los casos que se ha optado por remunicipalizar este servicio, se ha obtenido un importante ahorro a corto plazo: París ahorro unos 35 millones de euros el primer año. En muchos casos, este ahorro ha permitido invertir en infraestructuras que mejoran el servicio a largo plazo y en el caso de París, además, ha sido posible reducir un 8% la tarifa respecto al año 2009, último año de gestión privada. Además se pueden aplicar políticas sociales y garantizar el acceso de agua a los menos favorecidos, en Buenos Aires la gestión pública garantizó el suministro a las clases más desfavorecidas.

La gestión pública en todos los casos ha permitido cambiar la concepción del servicio, garantizando la calidad del mismo a largo plazo al primar las políticas medioambientales, sanitarias y sociales frente a las políticas económicas de las empresas privadas, donde prevalece el beneficio a corto plazo.

Evidentemente no ha sido un camino de rosas para estas ciudades, pero con un poco de voluntad política para una gestión eficiente, se consiguen mejoras sustanciales frente a la gestión privada, ya que una empresa pública o administración no tiene que preocuparse en maximizar su beneficio, como sí lo tiene que hacer una empresa privada, y eso le deja a lo público mucho margen para mejorar la calidad y el alcance de los servicios que ofrecen.

Que la gestión del agua, un bien fundamental para la vida cada vez más escaso, esté en manos de empresas privadas, me parece una locura. La gestión integral del ciclo del agua es básica para nuestro futuro y no podemos dejarla a los intereses económicos de una empresa. Y aunque aún puede ser pronto para evaluar estas experiencias, los inicios parecen muy prometedores y dan la razón a los que defienden la gestión pública de sectores estratégicos. No es una cuestión ideológica; podemos decir que es una cuestión económica, ecológica y social que permite garantizar a largo plazo un servicio fundamental, evitando la utilización mercantilista del mismo. Y para terminar, un ejercicio: donde digo agua, aún a riesgo de parecer loco, podría decir sanidad, gestión de residuos, ¡¡la luz!!…

LA IMPRESIÓN QUE LO CAMBIA TODO

Hace algún tiempo leí una noticia que recogía las peripecias de un chico que llevó su coche al taller para reparar el techo solar. El problema que tenía en el techo solar era simplemente la rotura de una pequeña pieza de plástico que formaba parte del engranaje que abría y cerraba el techo. Su sorpresa fue mayúscula cuando le explicaron cuál era el problema y que la reparación ascendía a $300. Esto no sorprende a nadie, cuando se nos rompe una pequeña pieza de un electrodoméstico o en el coche, la sustitución de la pieza supone un capital que en ocasiones hace que desechemos estos aparatos que son perfectamente funcionales una vez sustituida la pieza. Pero este chico no se resignó a pagar los $300 ni a dejar de disfrutar del techo solar, así que se puso bucear por la red hasta que consiguió los planos de la pieza que estaba rota. Una vez que tenía los planos no tuvo más que localizar una impresora 3D e imprimir la pieza, con un coste total de la reparación de su techo de $24.

Este ejemplo no es más que uno más de los miles que muestran la explosión de esta tecnología que viene a cambiarlo todo: la impresión 3D.

Hasta hace unos días la impresión 3D estaba sólo en manos de unos pocos afortunados que podían permitirse el lujo de comprar una impresora 3D: grandes compañías, algunas universidades y algún que otro centro de I+D+I. Pero en los últimos años con la irrupción de impresoras de código abierto y el crowdfunding, se ha conseguido “democratizar” esta tecnología en un abrir y cerrar de ojos. Hoy día se puede conseguir una impresora 3D por menos de 500€, con unos costes de impresión muy competitivos (un “recambio” de 1kg cuesta unos 17€).

La gran revolución que nos trae esta tecnología reside en la capacidad que tenemos ahora de desarrollar prototipos de productos de forma rápida y barata. Y no estamos hablando de simples piezas o figuritas, la evolución en los últimos años de esta tecnología tanto en modelos de impresión como en el uso de materiales, nos permite fabricar prototipos cada vez más complejos. Desafortunadamente siempre nos ponen el ejemplo, muy utilizado para denostar esta tecnología, de la cada vez más popular impresión de armas de fuego, pero yo soy más de poner el ejemplo de Tony Stark (Robert Downey Jr) regalándole una prótesis de Iron Man (un brazo biónico) a un niño (ver video) realizada con impresión 3D.

Diseñar el producto, dibujar los planos de fabricación, mandarlos a un fabricante para que te haga el primer prototipo, que entre en su cadena de producción, lo fabrique según tus especificaciones y te lo mande, suponía hasta hace no mucho meses de trabajo y costes muy elevados, miles de euros. Así que gracias a la impresión 3D esto se resuelve en cuestión de horas y por muy pocos euros una vez que tienes los planos de fabricación, lo que permite a las empresas poder presentar a sus clientes prototipos funcionales de producto de forma rápida y barata.

La impresión 3D no se queda en la simple impresión de piezas de plástico, podemos imprimir piezas metálicas o imprimir hasta una hamburguesa de carne de verdad. Imprimir nuestras propias figuritas, piezas de decoración, repuestos para electrodomésticos y casi cualquier cosa que nos imaginemos… Algunos aventureros (el rapero Will.I.am, que se ha metido a inversor en tecnología) dicen que en esta generación veremos impresión de órganos humanos funcionales… Sin llegar a estos extremos, la impresión 3D está empezando a revolucionar toda la industria, cambiando nuestra forma de trabajar, reduciendo costes y tiempo. El futuro se está imprimiendo…

LA BATERÍA QUE NUNCA TENDREMOS

Hace ya unas semanas se presentó un producto que viene a revolucionar el sector eléctrico a nivel de los hogares: “Powerwall”, la batería Tesla. Un producto pensado para hacer los hogares independientes de la red eléctrica. Una herramienta más para fomentar el autoconsumo y el balance cero en los hogares del mundo. Un nuevo producto de una empresa innovadora de la que ya os he hablado en alguna ocasión.

Tesla ha lanzado una bomba al sector eléctrico: ofrece a los consumidores independencia y una posibilidad de ahorro económico muy importante. Gracias a su nuevo producto, los hogares unifamiliares podrán desconectarse de la red eléctrica para producir y consumir su propia energía (autoconsumo), reduciendo así la dependencia de los hogares de combustibles fósiles y sus fluctuaciones de precios y apostando firmemente por las energías renovables. Todo esto a un precio de entre $3.000 – $3.500 (precio anunciado para los dos modelos de baterías que han sacado) más el coste de la instalación fotovoltaica, y que estará disponible este verano.

En este caso Tesla no ha descubierto la pólvora, pero han conseguido que lo parezca, ya que antes de su anuncio en el mercado había y sigue habiendo alternativas a este producto. Su batería ofrece lo mismo que otras del mercado, pero con un mejor diseño, mejor calidad y mayor rendimiento que lo que teníamos hasta ahora, todo ello respaldado por la marca líder en coches eléctricos del mercado. Han conseguido hacer que una simple batería se convierta en una innovación y un producto revolucionario, y es que de algo tiene que servir su larga trayectoria como empresa innovadora y revolucionaria en el sector del automóvil eléctrico. La batería sale a la venta este verano y ya tienen lista de espera.

Os lo creáis o no, en España lo vamos a tener difícil poder comprar una, y no se descarta que hasta la ilegalicen. Nuestro querido gobierno lleva un tiempo preparando un Real Decreto sobre autoconsumo (prepararensé que vienen curvas) que tiene como objetivo último (oculto) desincentivar el autoconsumo y la generación distribuida. Una de las medidas estrella que nos trae es el llamado “impuesto al Sol”, que supone que por cada Kwh que generes en una instalación fotovoltaica destinada para el autoconsumo tienes que pagar un peaje… Lo que estáis leyendo… ¡van a privatizar el Sol!.

En esta ocasión hay que reconocerles el mérito: han conseguido con el simple gesto de poner este peaje cargarse el autoconsumo y hacer que nadie monte una instalación y mucho menos una instalación aislada. Para que nos hagamos una idea, una instalación fotovoltaica con baterías para autoconsumo, se amortiza en unos 10 años, y gracias a este peaje el periodo de amortización pasa a 23 años, haciendo que el posible ahorro que te conlleva esta instalación se lo lleven los de siempre.

Ya he perdido la cuenta de las veces que este gobierno ha puesto palos en la rueda de la innovación, y cada vez me enciende más y más. Y sabiendo que a día de hoy en nuestro país un 42% de los hogares tiene dificultad para pagar la factura de la luz y que el autoconsumo es una vía para luchar contra la llamada pobreza energética. ¿Hasta cuándo vamos a aguantar esta situación?

¡¡QUE VIENEN LOS PIRATAS!!

Este viene siendo un tema un poco recurrente en mis columnas, pero cada cierto tiempo parece que nos invitan a hablar sobre esto. Y en esta ocasión viene dado por la publicación del informe del observatorio de piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales de 2014. Sólo el título ya deja clara su intención.

El informe termina hablando del lucro cesante o lo que dejan de ganar las distintas industrias afectadas por la piratería en este país, del número de empleos directos que se crearían si no hubiera piratería y de los impuestos que se generarían para las arcas del Estado. Como ejemplo podemos decir que la piratería está evitando que se creen 29.360 empleos directos; que la industria del fútbol tiene un lucro cesante de 227 millones de euros y el valor de esta industria seria x 1,24 veces el valor actual; o que la industria musical tiene un lucro cesante de 410 millones de euros y su valor seria x 2,4 del actual.

Si tenemos en consideración estos números, que habría que cogerlos con pinzas (hasta el gobierno de EEUU dice que los números que da la industria sobre piratería no son creíbles) sorprende mucho la pasividad de estas industrias frente a la piratería. Sólo piden acción al gobierno pero no hacen nada para solucionarlo.

Las conclusiones del informe nos harían llevar las manos a la cabeza y clamar al cielo pidiendo ayuda divina. Hasta ahora la única vía para combatir la piratería es legislaciones tipo “Ley Sinde”, que como se demuestra son ineficaces y no solucionan la raíz del problema, no consiguen nada. Criminalizar o cerrar páginas de enlaces no sirve de nada si no va acompañado de otras medidas constructivas dentro de la industria.

Lo que sí demuestran estos números es la gran demanda que tiene el mercado de este tipo de contenidos digitales que no está satisfecha y que encuentra en la piratería la única forma de satisfacerse. El problema de la piratería se combate con oferta, con una oferta seria, competitiva y que se adapte a la demanda. Evidentemente, siempre habrá quien prefiera descargarse ilegalmente una serie que pagar por ella, pero serían los menos.

Por ejemplo, en el caso de la música, dudo mucho que gracias a servicios como Spotify o Pandora (que no está disponible en España) los datos de piratería sean los que dicen. Para qué vas a perder el tiempo buscando una canción por Internet con sonido de calidad, si en segundos la estas disfrutando en un servicio de música por streaming y la puedes escuchar en cualquier dispositivo.

Donde aún no han sido capaces de reaccionar y van con mucho retraso es el mundo audiovisual, las series, películas e incluso el fútbol, que siguen anclados en un modelo arcaico. Hace bien poco ya hable de Netflix en estas páginas y de las dificultades que tenía para implantarse en España. Si el público descarga series es porque quiere verlas. Jeff Bewkes, director ejecutivo de Time Warner, propietaria de la cadena HBO, dijo hace tiempo que “nuestra experiencia es que (la piratería) conlleva más suscripciones de pago. Pienso que estás en lo cierto sobre que Juego de Tronos es la serie más pirateada del mundo. Eso es mejor que un Emmy”.

Afortunadamente son cada vez más los creadores y directivos de empresas que han entendido que la piratería no se combate con leyes, se combate con contenido de calidad y ajustado al consumidor, orientando la industria al consumidor. Cuando la industria sea capaz de entender que el centro del negocio son los consumidores y que todo lo tienen que hacer es para y por ellos, dejarán de exclamar temerosos: “¡¡que vienen los piratas!!”.

NETFLIX O LA OPORTUNIDAD (QUE NOS NIEGAN) DE PODER ELEGIR

La semana pasada nos sorprendimos con la llegada de Netflix a Cuba. Dicho así podría no tener ninguna importancia, se podría ver como un avance en la apertura del país, pero si tenemos en cuenta que Netflix no está disponible en España por motivos burocráticos y legales, resulta como mínimo extraño. Y sorprende hasta al más despistado.

Para quien no conozca Netflix, se trata de una plataforma de televisión en streaming (por internet) que ofrece probablemente el mejor catalogo a nivel mundial de series y películas, con producciones propias de gran éxito como “House of Cards”, todo de forma legal y por un precio muy razonable (desde unos 8 dólares/mes). Es la plataforma para los amantes de las series y las películas. Aquí en España no podemos disfrutarla, no ofrecen su servicio en nuestro país, y los motivos son los de siempre: hay un lobby anclado en el pasado que no ha sabido adaptarse al nuevo paradigma que ha creado internet en sus negocios. Ven como su negocio esta caduco y encuentran en unos políticos tan caducos como ellos la única vía para mantener viva su anticuada forma de ver la industria gracias a legislaciones que bloquean cualquier intento de innovación y progreso en estos sectores.

Ya hemos visto como la industria de la música, el cine y últimamente la prensa de papel han instado a los gobiernos de turno para que legislen en defensa de sus intereses, y el caso de Netflix es uno de los primeros ejemplos de cómo ponemos palos en las ruedas de la innovación en nuestro país con estas legislaciones. Que Netflix no esté disponible en nuestro país es simple y llanamente por una cuestión de legislación interesada que hace que esta empresa no pueda prestar sus servicios en España. Como ejemplo de esta legislación absurda, Netflix tendría que pagar el triple por los derechos de autor de las obras que emitieran en nuestro país, en comparación con otros países de nuestro entorno.

En los últimos años, han aparecido algunas plataformas similares, pero por desgracia ninguna consigue acercase a la calidad y cantidad de contenido de Netflix. Son más bien una muestra de la ineptitud del sector que ha intentado posicionarse antes de la inevitable llegada de Netflix, o lo que es lo mismo, un “quiero y no sé cómo se hace”. Lo peor para ellos es que más tarde o más temprano Netflix llegará.

Lo que a mí me cabrea mucho es ver como un país sometido a una dictadura tiene más libertad a la hora de elegir contenidos audiovisuales que un país supuestamente democrático como el nuestro. Ya va siendo hora que le perdamos el miedo a internet y que cuando digamos “internet” no signifique “piratas” sino “oportunidad”.