Penny Dreadful

MV5BMTg3OTEyNDA3NF5BMl5BanBnXkFtZTgwOTA1NzU2NDE@._V1__SX1473_SY679_Hace días en una conversación de barra de bar, donde nacen algunas de las mejores ideas, mi amigo Paco me hizo una ligera reseña sobre esta serie, no me contó mucho, pero lo justo para generar la necesidad de verla.

Casi 15 días después ya he disfrutado los primeros ocho capítulos con los que cuenta la primera temporada de esta magnífica serie que se estrenó el 10 de Diciembre del 2014. Es un poco antigua y quizás esta reseña llegue tarde, pero también es cierto que la serie ha tenido poca repercusión y la convierte en una gran desconocida. Pero eso no quita motivos para que guste y podamos hablar de ella.

¡Ojo Spoiler!

La historia está ambientada en el Londres Victoriano, a finales del siglo XIX. Su título tiene origen en las publicaciones de esa época, los “horrores a penique”, y como no podía ser de otra manera, se trata de una serie de terror, aunque quizás no es del todo justo clasificarla de esta manera, yo la veo más como una serie de intriga y suspense. Bien es cierto que los personajes y el trasfondo de la historia la asemejan más al género de terror clásico, pero no hay que esperar los típicos sustos y sobresaltos al que este género nos tiene acostumbrados. El guión no necesita de esos “trucos fáciles”, la historia y la calidad de los personajes se bastan y sobran para crear un ambiente terrorífico.

La historia tiene una trama principal de vampiros y chica joven y guapa, muy típica en el terror y últimamente maltratada por vampiros juveniles, que se mezcla con varias tramas secundarias tan apasionantes como la principal que seguro serán el origen de futuras tramas principales en las temporadas siguientes.

En la serie nos encontramos al Doctor Frankenstein y su criatura autobautizada como John Clare, de la que hablaremos más adelante, un licántropo u hombre lobo, posesiones demoniacas, videntes, brujas, e incluso un Dorian Grey excesivamente amanerado que tiende más a la homosexualidad que al hedonismo. Creo que no se deja ningún tema recurrente y aúna casi toda la literatura clásica de terror.

De lo que normalmente hubiera salido un batiburrillo esperpéntico, John Logan (creador y guionista) y Juan Antonio Bayona (director) han sabido crear una serie redonda que te engancha desde el primer capítulo y no deja de sorprenderte hasta el último segundo. Solo tiene un pero: la gran presencia de la Iglesia Católica apostólica y romana en Londres.

Lo que más me ha gustado y sorprendido de esta serie ha sido la riqueza de los personajes, dejando casi en un segundo plano a la historia principal, que en ocasiones parece en un mero vehículo para contar la historia sorprendente y apasionante de cada uno de ellos. Porque aunque veamos a Vanessa Ives (Eva Green) como protagonista de la serie, la historia se transforma por momentos en una serie coral, donde todos los personajes tienen una gran historia que contar y que se va desgranando poco a poco, capítulo a capítulo, mostrando los secretos y misterios que los rodean.

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Pero creo que habría que hacer una mención especial sobre la Criatura de Frankenstein o John Clare (Rory Kinnear), mi personaje favorito de la serie. Se trata de un personaje con una profundo e intenso que sorprende con sus conversaciones profundas que nos dejan algunos de los momentos más intensos en la serie. Parece que nos quieran dejan entrever el posible peso que puede llegar a tener en temporadas futuras.

La primera temporada me ha dejado tan impresionado que ya estoy deseando ver la segunda, donde espero ver el desarrollo de alguna de las tramas secundarias que nos han entusiasmado tanto.

Eva Green as Vanessa Ives in Penny Dreadful - (season 2 keyart) Photo:Courtesy of SHOWTIME

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¡¡QUE VIENEN LOS PIRATAS!!

Este viene siendo un tema un poco recurrente en mis columnas, pero cada cierto tiempo parece que nos invitan a hablar sobre esto. Y en esta ocasión viene dado por la publicación del informe del observatorio de piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales de 2014. Sólo el título ya deja clara su intención.

El informe termina hablando del lucro cesante o lo que dejan de ganar las distintas industrias afectadas por la piratería en este país, del número de empleos directos que se crearían si no hubiera piratería y de los impuestos que se generarían para las arcas del Estado. Como ejemplo podemos decir que la piratería está evitando que se creen 29.360 empleos directos; que la industria del fútbol tiene un lucro cesante de 227 millones de euros y el valor de esta industria seria x 1,24 veces el valor actual; o que la industria musical tiene un lucro cesante de 410 millones de euros y su valor seria x 2,4 del actual.

Si tenemos en consideración estos números, que habría que cogerlos con pinzas (hasta el gobierno de EEUU dice que los números que da la industria sobre piratería no son creíbles) sorprende mucho la pasividad de estas industrias frente a la piratería. Sólo piden acción al gobierno pero no hacen nada para solucionarlo.

Las conclusiones del informe nos harían llevar las manos a la cabeza y clamar al cielo pidiendo ayuda divina. Hasta ahora la única vía para combatir la piratería es legislaciones tipo “Ley Sinde”, que como se demuestra son ineficaces y no solucionan la raíz del problema, no consiguen nada. Criminalizar o cerrar páginas de enlaces no sirve de nada si no va acompañado de otras medidas constructivas dentro de la industria.

Lo que sí demuestran estos números es la gran demanda que tiene el mercado de este tipo de contenidos digitales que no está satisfecha y que encuentra en la piratería la única forma de satisfacerse. El problema de la piratería se combate con oferta, con una oferta seria, competitiva y que se adapte a la demanda. Evidentemente, siempre habrá quien prefiera descargarse ilegalmente una serie que pagar por ella, pero serían los menos.

Por ejemplo, en el caso de la música, dudo mucho que gracias a servicios como Spotify o Pandora (que no está disponible en España) los datos de piratería sean los que dicen. Para qué vas a perder el tiempo buscando una canción por Internet con sonido de calidad, si en segundos la estas disfrutando en un servicio de música por streaming y la puedes escuchar en cualquier dispositivo.

Donde aún no han sido capaces de reaccionar y van con mucho retraso es el mundo audiovisual, las series, películas e incluso el fútbol, que siguen anclados en un modelo arcaico. Hace bien poco ya hable de Netflix en estas páginas y de las dificultades que tenía para implantarse en España. Si el público descarga series es porque quiere verlas. Jeff Bewkes, director ejecutivo de Time Warner, propietaria de la cadena HBO, dijo hace tiempo que “nuestra experiencia es que (la piratería) conlleva más suscripciones de pago. Pienso que estás en lo cierto sobre que Juego de Tronos es la serie más pirateada del mundo. Eso es mejor que un Emmy”.

Afortunadamente son cada vez más los creadores y directivos de empresas que han entendido que la piratería no se combate con leyes, se combate con contenido de calidad y ajustado al consumidor, orientando la industria al consumidor. Cuando la industria sea capaz de entender que el centro del negocio son los consumidores y que todo lo tienen que hacer es para y por ellos, dejarán de exclamar temerosos: “¡¡que vienen los piratas!!”.

NETFLIX O LA OPORTUNIDAD (QUE NOS NIEGAN) DE PODER ELEGIR

La semana pasada nos sorprendimos con la llegada de Netflix a Cuba. Dicho así podría no tener ninguna importancia, se podría ver como un avance en la apertura del país, pero si tenemos en cuenta que Netflix no está disponible en España por motivos burocráticos y legales, resulta como mínimo extraño. Y sorprende hasta al más despistado.

Para quien no conozca Netflix, se trata de una plataforma de televisión en streaming (por internet) que ofrece probablemente el mejor catalogo a nivel mundial de series y películas, con producciones propias de gran éxito como “House of Cards”, todo de forma legal y por un precio muy razonable (desde unos 8 dólares/mes). Es la plataforma para los amantes de las series y las películas. Aquí en España no podemos disfrutarla, no ofrecen su servicio en nuestro país, y los motivos son los de siempre: hay un lobby anclado en el pasado que no ha sabido adaptarse al nuevo paradigma que ha creado internet en sus negocios. Ven como su negocio esta caduco y encuentran en unos políticos tan caducos como ellos la única vía para mantener viva su anticuada forma de ver la industria gracias a legislaciones que bloquean cualquier intento de innovación y progreso en estos sectores.

Ya hemos visto como la industria de la música, el cine y últimamente la prensa de papel han instado a los gobiernos de turno para que legislen en defensa de sus intereses, y el caso de Netflix es uno de los primeros ejemplos de cómo ponemos palos en las ruedas de la innovación en nuestro país con estas legislaciones. Que Netflix no esté disponible en nuestro país es simple y llanamente por una cuestión de legislación interesada que hace que esta empresa no pueda prestar sus servicios en España. Como ejemplo de esta legislación absurda, Netflix tendría que pagar el triple por los derechos de autor de las obras que emitieran en nuestro país, en comparación con otros países de nuestro entorno.

En los últimos años, han aparecido algunas plataformas similares, pero por desgracia ninguna consigue acercase a la calidad y cantidad de contenido de Netflix. Son más bien una muestra de la ineptitud del sector que ha intentado posicionarse antes de la inevitable llegada de Netflix, o lo que es lo mismo, un “quiero y no sé cómo se hace”. Lo peor para ellos es que más tarde o más temprano Netflix llegará.

Lo que a mí me cabrea mucho es ver como un país sometido a una dictadura tiene más libertad a la hora de elegir contenidos audiovisuales que un país supuestamente democrático como el nuestro. Ya va siendo hora que le perdamos el miedo a internet y que cuando digamos “internet” no signifique “piratas” sino “oportunidad”.

OTRA OPORTUNIDAD PERDIDA

El otro día se estrenó en Telecinco la nueva serie sobre el Capitán Alatriste, “Las aventuras del Capitán Alatriste”, y desgraciadamente perdemos nuevamente otra oportunidad para realizar una gran superproducción a la altura de las novelas, a pesar de que en esta ocasión se tenían todos los mimbres para hacer un buen canasto.

¿Pero qué ha pasado esta vez? Es la pregunta que nos hacemos todos al ver el primer capítulo. Con la película se cometió el gran error de intentar resumir todos los libros en un par de horas de metraje, cosa imposible, y como era de esperar salió un batiburrillo que no había por dónde cogerlo, a pesar del elenco de actores que presagiaba una buena película, con su buen actor protagonista incluido, pero fue una decepción de dimensiones épicas.

Esta vez han apostado por el formato serie, que personalmente me parece el mejor formato y que además de estar de moda, encaja mucho más con las novelas escritas: cada novela se puede convertir de forma sencilla en una temporada. Además tienen, por lo visto en el primer capítulo, un buen guion que encaja con lo que esperamos de una buena serie basada en unos libros magníficos. Un guion sin fisuras, con buenos diálogos que nos presentan bien a los distintos personajes que conforman la historia. Incluso los personajes son muy creíbles, aunque impacta ver un Capitán Alatriste tan joven y tan poco castigado. En el personaje que imaginamos los lectores de las novelas, todos podemos coincidir en la visión de un veterano y curtido soldado, castigado por la edad, los duelos por plata u honor y las innumerables batallas con el Tercio Viejo de Cartagena. A pesar de todo, el joven actor que lo interpreta, Aitor Luna, hace un magnifico papel, hay que reconocerlo. También hay que reconocer que en el apartado de duelos a espada, tema fundamental en la historia, las coreografías son buenas (en el segundo capítulo empeoran un poco) y otra vez más demuestran que en España tenemos algunos de los mejores coreógrafos de duelos de espadas del mundo. Por algo somos, aunque pocos lo sepan, los inventores de la esgrima.

Pues a pesar de todo esto, un buen guion, unos buenos actores encarnando buenos personajes y unos buenos duelos de espada, la serie no hay por dónde cogerla, tiene algo te hace pensar “esto es una mierda”. Una pena tremenda. Algunos apuntan a la iluminación de la serie, que es cierto que no le hace ningún bien. Pero hay algo más que hace que la serie no tenga ese salto de calidad que todos esperábamos.

Sé que las comparaciones son odiosas, pero en este caso no nos queda más remedio que comparar esta producción con otras que se han hecho recientemente en este país, con gran éxito de audiencia y crítica, y ya mejor ni mencionar a las que hacen las cadenas americanas como AMC o HBO. El problema esencial ha sido caer en manos de Mediaset y más concretamente Telecinco, que ha hecho un “ecce homo” con esta magnífica obra literaria. Ay Manolete…

TAN JOVEN Y TAN VIEJO

Hace ya un mes largo que ha terminado la Comic Con de San Diego (la convección de comic por excelencia a nivel mundial) y otra vez más Batman ha sido uno de los triunfadores de dicha convección, y en esta ocasión ha tenido dos motivos para ello: por un lado está la nueva película que se está rodando, Superman vs Batman: Dawn of Justice, con Ben Affleck como el hombre murciélago (¡que el Señor nos pille confesados!), y por otro lado está la celebración del 75 aniversario de la primera aparición de Batman en el número 27 de Detective Comics en mayo de 1939.

Para los seguidores de Batman este año es algo especial, hace 75 años que nació nuestro personaje favorito y sigue impartiendo justicia en las noches oscuras de Gotham como el primer día.

Batman fue creado por Bob Keane allá por el año 39, en una época un poco convulsa para el mundo y seguramente el escenario mundial marcó su personalidad oscura y misteriosa, aunque cada autor siempre le ha dado un rasgo característico que lo hace único e inigualable.

El caballero oscuro ha pasado por las manos de algunos de mejores guionistas y dibujantes de comics como: Frank Miller, Alan Moore, Grant Morrison, Jim Lee o Greg Capullo por nombrar solo algunos, que han convertido a este personaje a lo largo estos 75 años en una de las franquicias más rentables de DC Comics, que cuenta con innumerables películas (animadas y reales), las series (quién no se acuerda del genial Batman de Adam West) videojuegos, y un largo etcétera.

¿Pero qué tiene Batman que lo hace tan especial? A diferencia de otros superhéroes no tiene poderes sobrehumanos, no es un mutante, bien congénito o adquirido, no viene de otro planeta, ni un Dios antiguo lo ha nombrado su elegido en la tierra. Es un hombre normal y corriente (casi), es el único heredero de una de las familias más ricas de Gotham, la familia Wayne, que  tras el asesinato sus padres (en otro universo es el padre de Bruce, Thomas Wayne, el que se convierte en Batman por el asesinato de su hijo, ¡Dios bendiga el Multiverso!), un arduo entrenamiento y un sinfín de gadgets se dedica a combatir el crimen en su ciudad. Se trata de un niño rico, muy rico, con muchas empresas, muchas de ellas en el sector armamentístico, y eso le permite acceder a un arsenal de gadgets, vehículos de todo tipo y a un superordenador con el que no se le escapa nada y gracias a todo esto se ha convertido en el guardián de Gotham y en ocasiones de la tierra (o las tierras, ya que en alguna ocasión viaja a otros mundos a salvarlos, así es nuestro superhéroe).

Sus aventuras le ha llevado a enfrentarse a multitud de enemigos: Pingüino, Dos Caras, Mr. Freeze, Bane, Catwoman, El Sombrerero Loco, El Tribunal de los Búhos,… y a su némesis Joker, unas veces solo y en otras ocasiones con su inseparable Robin (que un, a veces es Dick Grayson y otras es su propio hijo Damian). Pero también lo hemos visto luchar contra otros enemigos fuera de Gotham y de la Tierra, incluso se ha enfrentado a Superman y hasta lo hemos visto luchar contra el comunismo en Superman Hijo Rojo de Mark Millar (obra maestra) en la línea Otros Mundos. Pero además es un miembro fundador de la Liga de la Justicia. Incluso hemos visto un Batman ya pasado de años dando tundas a diestro y siniestro gracias a Frank Miller.

En estos 75 años ha tenido tiempo de hacernos vivir muchas aventuras y esperamos poder seguir disfrutando muchos años más de sus historias y aventuras en cualquiera de los formatos posibles, y ni siquiera Ben Affleck podrá acabar con él… jejeje. ¡Larga vida a Batman!