HA VUELTO THE WALKING DEAD

El pasado lunes comenzó la sexta temporada de The Walking Dead. Al terminar la quinta temporada hice un reseña sobre la serie titulada “The Boring Dead” por lo aburrida que me parecía, donde pasaban los capítulos uno tras otro y la trama no avanzaba. Ya comenté que probablemente mi visión de la serie estaba alterada por ser un ávido seguidor del comic en el que se basa esta serie de AMC.

Al final me he decidido y he visto el capítulo inicial de la serie, por darle la enésima oportunidad. Esta vez vi el capítulo ya con la idea preconcebida de dejar de verla y dedicar mi escaso tiempo a otras series que me llamen más la atención. Pero este primer capítulo me ha sorprendido mucho… así que ¡me reengancho a la serie!

Al igual que en los últimos capítulos de cada temporada, en el inicio de esta han hecho un esfuerzo sublime para enganchar al espectador. Este primer capítulo ha sido más largo de lo normal, pero la historia que cuenta hacía necesario alargarlo para poder dejar la acción en su momento justo. Por todo lo alto.

No voy a hacer Spoiler, así que tranquilos si aún no lo habéis visto (ya estáis tardando en hacerlo). Esta temporada comienza con acción y ritmo desde el primer día, ¡ya era hora! Pero creo que lo más destacable es la manera de contarlo, me parece un acierto total. Para el estreno de esta temporada han usado un continuo flashback que va saltado en la línea temporal de la trama constantemente, apostando de manera muy acertada por el blanco y negro en las secuencias que cuentan el pasado, el origen de la misma. El uso de la anacrónica permite ofrecer un ritmo mucho más ágil, llevándonos a un viaje en montaña rusa, donde a cada secuencia cargada de acción y tensión le sigue un flashback que te relaja lo justo para empezar de nuevo con la acción. Consiguiendo un ritmo sostenido durante todo el capítulo que te mantiene en vilo, gracias a estos altibajos, que además consigue evitar una excesiva explosión de los caminantes que podría haber llegado a crear momentos gore que hubieran deslucido la trama. El final está cargado de una tensión que nos obliga a ver el siguiente capítulo.

En definitiva un inicio muy prometedor que nos vuelve a enganchar. Y aunque parece que finalmente la serie mejora, te sigo recomendando que te leas el comic.

Anuncios

UN ACENTO DE PLÁSTICO

Pues ayer por fin se estrenó por todo lo alto la nueva serie de ficción de Atresmedia rodada en el campo de Níjar. Llevaban muchos meses anunciando a bombo y platillo esta historia, que por cierto recuerda demasiado a La Isla Mínima, llenando horas de publicidad con trailers muy espectaculares que habían creado una gran expectación.

Aquí, como siempre, catetos a más no poder, ya teníamos preparadas las garras para lanzarnos a la yugular si mostraban una mala imagen de nuestra querida tierra, aunque, no lo olvidemos, se trate de una historia de pura ficción (como indican al principio). Afortunadamente parece que hemos madurado un poco y no han sido muchas las críticas por ese lado, parece que hemos entendido que la serie no es un biopic de nuestra tierra.

La serie no es para tanto, se le puede dar otra oportunidad, pero no muchas más, historia floja a pesar de sernos familiar (como ya he dicho), actores regulares, personajes poco creíble y no puede faltar algún que otro tópico…. Mucho ruido y muy, pero que muy pocas nueces…

Pero lo peor de la serie no es eso, la serie tiene un grandísimo error de producción y dirección imperdonable: los acentos y la forma de hablar. Detalles como el de la escena donde las tres rusas están hablando entre ellas en español con una mala imitación del acento ruso, no es creíble. Lo creíble sería que las tres mujeres hablaran en ruso y la conversación estuviera subtitulada, que es como se hacen las cosas bien o al menos creíbles. Pero la cosa va más allá, os propongo un ejercicio: ved la serie con los ojos cerrados y responded a la siguiente pregunta: ¿Dónde está ambientada la serie? Ya os lo digo yo: en Dos Hermanas o en el barrio de Triana. Pero si vemos las imágenes sin sonido no dan lugar a dudas, la respuesta es El campo de Níjar o de Dalías. ¿De verdad nadie de producción o dirección, ni siquiera cuando grabaron en Níjar se dieron cuenta de que en Almería no hablamos como en Sevilla? Si haces una serie ambientada en un sitio, la ambientación también incluye a la forma de hablar de los lugareños, y en este caso ni de lejos se parece a la realidad. Tal vez el acento también forma parte de la “ficción”…

Al menos nadie dijo ni un “phisa” ni “shosho”… tampoco pedíamos un “¿Qué?… Pos ná”, ni un “sӕcio” o un “¿qué os pongo de tapilla?”, eso sería de nota. Sólo que se imite un poquito el acento y que recuerde al autóctono para que no rechinen los oídos.

Con todo esto tengo la impresión de que nos hemos esforzado tanto en crear un español neutro para el doblaje de las películas americanas que a nuestros actores les cuesta mucho salirse de ese acento. El acento es parte de la actuación y si no son capaces de hablar como debería hablar su personaje, ¿cómo van a crear un personaje creíble? O ¿cómo pretenden hacer una buena actuación?

No quiero despedirme sin felicitar a los amigos de Cerveza El Cabo por su gran posicionamiento en la serie. Lástima que, junto con el acento, el bar es lo menos almeriense de la serie, porque aquí con la cerveza te ponen una tapa, SIEMPRE.

Cervezas artesanas: beber para emprender.

El otro día leí un artículo de la EOI (Escuela de Organización Industrial) sobre el emprendimiento y las cervezas artesanas que se hacía eco de cómo estas cervezas han sido un buen refugio para emprendedores que en estos tiempos de crisis han visto en este sector, cada vez más en auge, la salida profesional que el mercado les negaba, con el aliciente de poder quedarse en su pueblo o ciudad. Pero lo quizás más interesante del artículo es la previsión de crecimiento para este sector en los próximos años: del 30%, ¡no está nada mal!

La fabricación casera de cervezas no es algo nuevo, siempre se ha hecho de forma más o menos casera y hasta ahora era una cosa más cercana a la anécdota que a la realidad empresarial. Pero ha sido en los últimos años cuando ha dado el gran salto y se ha convertido en todo un sector nuevo donde emprender. Solo en Almería creo que hay más de 8 marcas…

Este gran salto tiene mucho que ver con la importancia que está tomando cada vez más la cerveza a nivel gastronómico. Hasta hace bien poco la cerveza quedaba siempre fuera del “mundo gourmet”. Era esa bebida ideal para el verano, fresquita, que nunca falta en nuestras neveras cuando vamos a pasar el día en la playa, cuando vamos de picnic, para ver el futbol con los amigos y para salir de tapas. Pero a nadie se le ocurría que una cerveza pudiera ser el acompañante perfecto a un buen pescado o una buena carne, sustituyendo al vino, y es que el maridaje de la cerveza y la alta cocina parecía un sacrilegio. Afortunadamente algo ha cambiado en la forma de ver las cervezas y ahora no hay gran cocinero con estrella Michelín que no tenga “su propia” cerveza artesana, la incluya en sus menús de degustación para maridar algunos de sus platos o, como mínimo, tenga una carta de cervezas artesanas. Y es que por fin la cerveza tiene la categoría que se merece.

Y con muy buen criterio todas estas cervezas artesanas se intentan posicionar dentro del sector Premium (gastronómico), alejándose lo más posible de las cervezas típicas que venden las grandes marcas. Al no poder salir al mercado a competir en precio, una cerveza artesana no se puede parecer en nada a una cerveza de lata que vende cualquier supermercado por unos céntimos, ni por precio ni mucho menos por calidad y sabor.

Pero este posicionamiento es casi más una obligación que una elección: al ir a producciones de “garaje”, los costes hacen que sea muy difícil vender un tercio por menos de 1€ y ahí es donde empiezan los problemas de estas cervezas. Tienen que dar un producto que de verdad valga 1,5 o hasta 3€ el tercio y que el cliente lo perciba. ¿Cuántas de ellas merecen la pena? Yo soy un enamorado de estas cervezas, pruebo todas las que caen en mis manos y allá donde voy intento probar las cervezas artesanas locales, y por desgracia muy pocas son las que pasan la prueba de la verdad.

No dudo que el sector tenga la gran expectativa de crecimiento que he comentado al principio, pero la gran oportunidad del mismo será cubrir los huecos de las marcas que vayan desapareciendo a medida que el mercado madure y el consumidor sea más exigente y elija las mejores.

THE BORING DEAD

Hace un par de semanas terminó la quinta temporada de “The Walking Dead” o, como algunos preferimos llamarla, “The Boring Dead” por lo aburrida y tediosa que es la serie. Antes de seguir es importante reseñar que leo la obra de arte en forma de cómic de Robert Kirkman que sirve de base para la serie, aunque no podemos decir que la serie sea una adaptación como tal. Este hecho me hace ver la serie de forma diferente y ser más crítico con ella que cualquier otro que no conozca el cómic.

Lo que me ha llevado a escribir esta reseña es la gran acogida y las buenas críticas que ha tenido esta última temporada de la serie. Me sorprende, no os voy a mentir. A mí me pareció un bodrio de temporada, como las anteriores. Porque la serie no me parece lo suficientemente buena y no se trata de que los personajes no sean fieles al cómic (en la serie hay personajes que no aparecen en el cómic y viceversa, incluso las personalidades de los mismos no siempre son las mismas, por ejemplo, Rick Grames en el cómic es un gran líder mientras que en la serie le falta carisma; y el Gobernador de la serie era una hermanita de la caridad comparado con el del cómic). Se puede entender que no se muestre la brutalidad y la violencia que en ocasiones tiene el cómic, el ejemplo más claro es comparar lo ocurrido en Woodbury entre el cómic y la serie (ojo spoiler): el Gobernador le corta la mano a Rick Grames, viola brutalmente a Michone y ésta, cuando escapan, se la devuelve al gobernador mutilándolo, llegando a extremos no aptos para la mayoría. Pero estas diferencias entre las dos historias, la de papel y la televisiva, no deberían ser determinantes; cada medio tiene sus ritmos y su forma de llegar a los lectores o espectadores. Aún así, no se entiende que teniendo una buena base y unos buenos guionistas, que además cuentan con el propio Kirkman para asesorarlos y ayudarlos, hayan hecho una serie tan insulsa.

La serie, para mí, es lenta, muy lenta y no pasa nunca nada. Salvo la primera temporada que sí que fue muy buena, el resto de temporadas han sido muy lentas. La palma se la lleva la segunda y desesperante temporada, que en el segundo cómic ocupa menos de la mitad de la historia.

Sí hay que reconocerle a los guionistas una cosa que hacen muy bien: desarrollan tanto las temporadas como los capítulos como una sucesión de hechos intrascendentes o simplemente una narrativa plana, donde salvo el enfrentamiento con algún caminante, no ocurre casi nada, y estos enfrentamientos ya están muy manidos. Todos los seguidores sabemos que el peligro no son los caminantes, son los otros vivos. Como decía, en los capítulos no pasa nada durante los primeros 40 minutos, y es en los 2 últimos minutos cuando pasa algo que te engancha para el siguiente, pensando que por fin llega la acción. Lo mismo ocurre con las temporadas: si ves la temporada en su conjunto, comienza esperanzadora pero se diluye rápidamente, para posteriormente llegar a un punto álgido en el parón navideño y finalmente volver sin transcendencia hasta el capítulo final, donde deja la tensión y la expectación muy alta. Esto lo consiguen siempre y lo hacen muy bien. De hecho, quiero dejar de ver la serie, pero al final siempre continúo viéndola con la esperanza de ver un milagro que la convierta en algo suficientemente bueno respecto al cómic. Podrían tomar ejemplo de Juego de Tronos, que comienza en breve la nueva temporada, y es una muy buena adaptación de los libros.

Mientras “The Borind Dead” mejora o no, cómprate el cómic de “The Walking Dead” y disfruta de verdad.

¡¡QUE VIENEN LOS PIRATAS!!

Este viene siendo un tema un poco recurrente en mis columnas, pero cada cierto tiempo parece que nos invitan a hablar sobre esto. Y en esta ocasión viene dado por la publicación del informe del observatorio de piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales de 2014. Sólo el título ya deja clara su intención.

El informe termina hablando del lucro cesante o lo que dejan de ganar las distintas industrias afectadas por la piratería en este país, del número de empleos directos que se crearían si no hubiera piratería y de los impuestos que se generarían para las arcas del Estado. Como ejemplo podemos decir que la piratería está evitando que se creen 29.360 empleos directos; que la industria del fútbol tiene un lucro cesante de 227 millones de euros y el valor de esta industria seria x 1,24 veces el valor actual; o que la industria musical tiene un lucro cesante de 410 millones de euros y su valor seria x 2,4 del actual.

Si tenemos en consideración estos números, que habría que cogerlos con pinzas (hasta el gobierno de EEUU dice que los números que da la industria sobre piratería no son creíbles) sorprende mucho la pasividad de estas industrias frente a la piratería. Sólo piden acción al gobierno pero no hacen nada para solucionarlo.

Las conclusiones del informe nos harían llevar las manos a la cabeza y clamar al cielo pidiendo ayuda divina. Hasta ahora la única vía para combatir la piratería es legislaciones tipo “Ley Sinde”, que como se demuestra son ineficaces y no solucionan la raíz del problema, no consiguen nada. Criminalizar o cerrar páginas de enlaces no sirve de nada si no va acompañado de otras medidas constructivas dentro de la industria.

Lo que sí demuestran estos números es la gran demanda que tiene el mercado de este tipo de contenidos digitales que no está satisfecha y que encuentra en la piratería la única forma de satisfacerse. El problema de la piratería se combate con oferta, con una oferta seria, competitiva y que se adapte a la demanda. Evidentemente, siempre habrá quien prefiera descargarse ilegalmente una serie que pagar por ella, pero serían los menos.

Por ejemplo, en el caso de la música, dudo mucho que gracias a servicios como Spotify o Pandora (que no está disponible en España) los datos de piratería sean los que dicen. Para qué vas a perder el tiempo buscando una canción por Internet con sonido de calidad, si en segundos la estas disfrutando en un servicio de música por streaming y la puedes escuchar en cualquier dispositivo.

Donde aún no han sido capaces de reaccionar y van con mucho retraso es el mundo audiovisual, las series, películas e incluso el fútbol, que siguen anclados en un modelo arcaico. Hace bien poco ya hable de Netflix en estas páginas y de las dificultades que tenía para implantarse en España. Si el público descarga series es porque quiere verlas. Jeff Bewkes, director ejecutivo de Time Warner, propietaria de la cadena HBO, dijo hace tiempo que “nuestra experiencia es que (la piratería) conlleva más suscripciones de pago. Pienso que estás en lo cierto sobre que Juego de Tronos es la serie más pirateada del mundo. Eso es mejor que un Emmy”.

Afortunadamente son cada vez más los creadores y directivos de empresas que han entendido que la piratería no se combate con leyes, se combate con contenido de calidad y ajustado al consumidor, orientando la industria al consumidor. Cuando la industria sea capaz de entender que el centro del negocio son los consumidores y que todo lo tienen que hacer es para y por ellos, dejarán de exclamar temerosos: “¡¡que vienen los piratas!!”.

NETFLIX O LA OPORTUNIDAD (QUE NOS NIEGAN) DE PODER ELEGIR

La semana pasada nos sorprendimos con la llegada de Netflix a Cuba. Dicho así podría no tener ninguna importancia, se podría ver como un avance en la apertura del país, pero si tenemos en cuenta que Netflix no está disponible en España por motivos burocráticos y legales, resulta como mínimo extraño. Y sorprende hasta al más despistado.

Para quien no conozca Netflix, se trata de una plataforma de televisión en streaming (por internet) que ofrece probablemente el mejor catalogo a nivel mundial de series y películas, con producciones propias de gran éxito como “House of Cards”, todo de forma legal y por un precio muy razonable (desde unos 8 dólares/mes). Es la plataforma para los amantes de las series y las películas. Aquí en España no podemos disfrutarla, no ofrecen su servicio en nuestro país, y los motivos son los de siempre: hay un lobby anclado en el pasado que no ha sabido adaptarse al nuevo paradigma que ha creado internet en sus negocios. Ven como su negocio esta caduco y encuentran en unos políticos tan caducos como ellos la única vía para mantener viva su anticuada forma de ver la industria gracias a legislaciones que bloquean cualquier intento de innovación y progreso en estos sectores.

Ya hemos visto como la industria de la música, el cine y últimamente la prensa de papel han instado a los gobiernos de turno para que legislen en defensa de sus intereses, y el caso de Netflix es uno de los primeros ejemplos de cómo ponemos palos en las ruedas de la innovación en nuestro país con estas legislaciones. Que Netflix no esté disponible en nuestro país es simple y llanamente por una cuestión de legislación interesada que hace que esta empresa no pueda prestar sus servicios en España. Como ejemplo de esta legislación absurda, Netflix tendría que pagar el triple por los derechos de autor de las obras que emitieran en nuestro país, en comparación con otros países de nuestro entorno.

En los últimos años, han aparecido algunas plataformas similares, pero por desgracia ninguna consigue acercase a la calidad y cantidad de contenido de Netflix. Son más bien una muestra de la ineptitud del sector que ha intentado posicionarse antes de la inevitable llegada de Netflix, o lo que es lo mismo, un “quiero y no sé cómo se hace”. Lo peor para ellos es que más tarde o más temprano Netflix llegará.

Lo que a mí me cabrea mucho es ver como un país sometido a una dictadura tiene más libertad a la hora de elegir contenidos audiovisuales que un país supuestamente democrático como el nuestro. Ya va siendo hora que le perdamos el miedo a internet y que cuando digamos “internet” no signifique “piratas” sino “oportunidad”.

OTRA OPORTUNIDAD PERDIDA

El otro día se estrenó en Telecinco la nueva serie sobre el Capitán Alatriste, “Las aventuras del Capitán Alatriste”, y desgraciadamente perdemos nuevamente otra oportunidad para realizar una gran superproducción a la altura de las novelas, a pesar de que en esta ocasión se tenían todos los mimbres para hacer un buen canasto.

¿Pero qué ha pasado esta vez? Es la pregunta que nos hacemos todos al ver el primer capítulo. Con la película se cometió el gran error de intentar resumir todos los libros en un par de horas de metraje, cosa imposible, y como era de esperar salió un batiburrillo que no había por dónde cogerlo, a pesar del elenco de actores que presagiaba una buena película, con su buen actor protagonista incluido, pero fue una decepción de dimensiones épicas.

Esta vez han apostado por el formato serie, que personalmente me parece el mejor formato y que además de estar de moda, encaja mucho más con las novelas escritas: cada novela se puede convertir de forma sencilla en una temporada. Además tienen, por lo visto en el primer capítulo, un buen guion que encaja con lo que esperamos de una buena serie basada en unos libros magníficos. Un guion sin fisuras, con buenos diálogos que nos presentan bien a los distintos personajes que conforman la historia. Incluso los personajes son muy creíbles, aunque impacta ver un Capitán Alatriste tan joven y tan poco castigado. En el personaje que imaginamos los lectores de las novelas, todos podemos coincidir en la visión de un veterano y curtido soldado, castigado por la edad, los duelos por plata u honor y las innumerables batallas con el Tercio Viejo de Cartagena. A pesar de todo, el joven actor que lo interpreta, Aitor Luna, hace un magnifico papel, hay que reconocerlo. También hay que reconocer que en el apartado de duelos a espada, tema fundamental en la historia, las coreografías son buenas (en el segundo capítulo empeoran un poco) y otra vez más demuestran que en España tenemos algunos de los mejores coreógrafos de duelos de espadas del mundo. Por algo somos, aunque pocos lo sepan, los inventores de la esgrima.

Pues a pesar de todo esto, un buen guion, unos buenos actores encarnando buenos personajes y unos buenos duelos de espada, la serie no hay por dónde cogerla, tiene algo te hace pensar “esto es una mierda”. Una pena tremenda. Algunos apuntan a la iluminación de la serie, que es cierto que no le hace ningún bien. Pero hay algo más que hace que la serie no tenga ese salto de calidad que todos esperábamos.

Sé que las comparaciones son odiosas, pero en este caso no nos queda más remedio que comparar esta producción con otras que se han hecho recientemente en este país, con gran éxito de audiencia y crítica, y ya mejor ni mencionar a las que hacen las cadenas americanas como AMC o HBO. El problema esencial ha sido caer en manos de Mediaset y más concretamente Telecinco, que ha hecho un “ecce homo” con esta magnífica obra literaria. Ay Manolete…